Alianza literaria, 252 páginas, 17 euros
Cincuenta y ocho cuentos muy breves, muchos de ellos no pasan de las dos páginas y media y a alguno le basta con una. El narrador recrea distintas épocas de su vida y sitúa las historias en lugares dispares, León, Asturias Madrid, Helsinki, Palermo, Tánger, Argentina, Brasil……En alguno de ellos cuenta historias vividas con otros escritores como Jorge Amado, Borges, Camilo José Cela…, lo que hace presumir y además se declara en alguno de ellos, que el protagonista es el propio autor. Están escritos con la gracia, humor y arte narrativo que le caracteriza como uno de los mejores cuentistas españoles de estos años.
lunes, 21 de enero de 2008
sábado, 12 de enero de 2008
Un día de cólera - Arturo Pérez Reverte
Alfaguara, 394 páginas, 19,50 euros
Pérez Reverte, construye una novela con unos pocos personajes principales, un verdadero alud de datos históricos sobre todo de ciudadanos sencillos, con nombre, apellidos y profesiones que lucharon y murieron valientemente y un único protagonista: el dos de Mayo. Ridiculiza a la aristocracia de aquellos tiempos, a la peor monarquía de toda Europa (la española de Fernando VII) y a una Junta de Gobierno y un clero cobardes dedicados a “lamer botas francesas”. Del ejército sólo salva a tres o cuatro oficiales, entre ellos a Daoiz y Velarde y no se conforma con relatar la historia, sino que como buen corresponsal de guerra que ha sido, entra en combate y lo describe de forma extraordinaria, con todo su colorido y crueldad. Gran manejo del idioma en la narrativa y la valentía que lo caracteriza en todas sus exposiciones.
Pérez Reverte, construye una novela con unos pocos personajes principales, un verdadero alud de datos históricos sobre todo de ciudadanos sencillos, con nombre, apellidos y profesiones que lucharon y murieron valientemente y un único protagonista: el dos de Mayo. Ridiculiza a la aristocracia de aquellos tiempos, a la peor monarquía de toda Europa (la española de Fernando VII) y a una Junta de Gobierno y un clero cobardes dedicados a “lamer botas francesas”. Del ejército sólo salva a tres o cuatro oficiales, entre ellos a Daoiz y Velarde y no se conforma con relatar la historia, sino que como buen corresponsal de guerra que ha sido, entra en combate y lo describe de forma extraordinaria, con todo su colorido y crueldad. Gran manejo del idioma en la narrativa y la valentía que lo caracteriza en todas sus exposiciones.
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