Alfaguara, 432 páginas, 19,50 euros.
Hay libros que cuando me los encuentro sobre la mesa de una librería, me atraen. No sé bien por qué, no es por el diseño de la portada ni por el título; es por algo que no me explico. Esto me ocurrió con “Tormenta sobre Alejandría”.
Crónica sobre el pensamiento, sobre la lucha por el conocimiento, sobre el ciego fanatismo religioso. Una lucha abierta del cristianismo contra el paganismo en una época histórica como es la de los últimos días del ya maltrecho Imperio Romano en oriente. El Obispo Cirilo, el Duque de Alejandría, Hipatia (directora de la biblioteca), conforman un cuadro de intriga sobre un derroche de conocimientos sociales, históricos, teológicos y filosóficos.
El paisaje donde se desarrollan los hechos está construido de forma sólida y sin fisuras de ninguna clase, calles, biblioteca con sus recovecos, formas de vida, viviendas; todo, absolutamente todo, descrito con una belleza extrema y sin pedanterías de ningún tipo. Los personajes dibujados de una forma tan impresionante que cada uno de ellos parece el protagonista de la novela ¿el narrador? a pensar, que la construcción de la trama es de lujo.
La narración llega a alcanzar tintes de epopeya, además de enganchar y resultar atrayente hasta la última página.
