Destino, 377 páginas, 18,50 euros
Se ha dicho de Lorenzo Silva, que es un escritor que siempre cumple y si se trata de narrativa policíaca más. Novela que nada tiene que ver con la imagen del justiciero, no hay tiroteos, no hay persecuciones; hay jueces que autorizan escuchas y seguimientos y una trama basada en hechos claros que necesitan, sobre todo, ser probados. La novela negra de este autor tiene siempre un componente social y sabe aprovechar muy bien a su pareja de guardias civiles, Bebilacqua y Chamorro para hacer una narración brillante en fondo y forma, que huye de la manida novela negra en la que siempre el asesino es el mayordomo o quien menos esperamos. Con clase, un humor finísimo y mucho tacto, monta el argumento sobre el resbaladizo terreno de una justicia a veces torpe y un abuso, que está empezando a dar quebraderos de cabeza, de las denuncias por malos tratos de algunas mujeres, sólo para hacer valer sus intereses personales y su egoísta postura sobre unos hijos que sólo parecen suyos. Novela muy recomendable, comprometida y entretenida.

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